PATOLOGÍA, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LAS CONDENSACIONES
Resumen
Como consecuencia de las formas de vida, de los materiales y de las soluciones constructivas actuales, son frecuentes las condensaciones. Y tanto más virulentas, cuanto mayor es la estanqueidad de los cerramientos y la resistividad de los aislamientos.
Al entender que la condensación es un proceso patológico debido a la falta de ventilación, las Comunidades de Propietarios no se hacen cargo de su tratamiento. Sin embargo, en la mayoría de los casos tienen origen en los puentes térmicos de los componentes estructurales, pilares; es decir, en elementos comunes al edificio por lo que su saneamiento corresponde a la Comunidad. De plantearse tal situación, las reclamaciones a nuestra Mutua proliferarán cómo los hongos que generan estas humedades.
La comunicación pretende dar respuesta al por qué, de qué forma y cuándo se manifiestan, cómo es la metodología de su diagnóstico, qué instrumentación es la más adecuada y cuál es su tratamiento.
¿Por qué se producen las condensaciones?
Si la temperatura Ti en el interior de una vivienda es superior a la existente en el exterior Te, se genera un flujo de calor desde el primer ambiente al segundo. Y como consecuencia aparece un gradiente de temperaturas Ti - ti - T1 - te - Te sobre los cerramientos. Figura 1a.
Paralelamente al flujo citado existe otro del vapor de agua producido en la vivienda, cuando la presión Pi existente en su interior es superior a la Pe del exterior. Aparece entonces el gradiente de presiones Pi - P1 - P2 - Pe . Figura 1b.
Sabemos por Termodinámica que los contenidos máximos de vapor de agua son variables con la temperatura. Por consiguiente, al gradiente de presiones anterior le corresponderían otro de temperaturas para las que aquéllos son máximos, temperaturas a las que denominamos de rocío. Sea Tri - Tr1 - Tr2 - Tre este último gradiente representado en la figura 1c.
Fig.1
Mientras que estas temperaturas se mantengan inferiores a las del primer gradiente no se producirá la licuación del vapor de agua, y por consiguiente no aparecerán condensaciones en los cerramientos. Figura 1d.
¿De qué forma se manifiestan?
Las condensaciones se manifiestan de inmediato en forma de:
Gotas, cuando se depositan sobre el acristalamiento de los huecos o sobre los espejos.
Humedades visibles, si se trata de superficies pulidas y brillantes como las barnizadas o las vidriadas.
Veladuras apreciables al tacto, en el caso de los enlucidos.
Y a largo plazo en forma de las siguientes lesiones:
Erosiones sobre los revocos, localizadas principalmente en las partes bajas de los paramentos y sobre los rodapiés.
Manchas negruzcas debidas a colonias de hongos que se concentran en las partes menos ventiladas; tal es el caso de los arranques de los muros, de los forjados de cubierta, de las uniones de éstos con las fachadas y en el interior de los armarios.
Aunque sin manifestación aparente, las condensaciones se localizan también en el interior de los cerramientos exteriores, reduciendo el rendimiento del aislamiento térmico, así como su vida útil.
¿Cuándo se presentan?
El ábaco psicrométrico de la figura 2 lo explica claramente. Sea por ejemplo una vivienda cuyo ambiente tiene una temperatura y una presión de vapor de 22 ºC y 13 milibares respectivamente (punto A del ábaco). La condensación aparecerá:
Fig. 2
Si manteniéndose constante la presión de vapor (13 milibares), la temperatura baja a 11 ºC como consecuencia de un puente térmico (punto B). Estos suelen provenir de los componentes estructurales (testas, de forjados, vigas y pilares) de la ruptura en la continuidad de la cámara, de la falta de aislamiento en éste, etc.).
Si manteniéndose constante la temperatura, la presión de vapor aumenta a 26 milibares (punto C). Responsables de este aumento son las actividades domésticas (cocina, lavado y secado de ropa, duchas), etc. la estanqueidad de las ventanas de PVC, la resistividad de los aislamientos, etc.
Metodología del diagnóstico
La humedad del edificio tiene origen el agua que, como consecuencia de un defecto de diseño, de cálculo o de ejecución, penetra o se forma en el interior de la vivienda. Se genera entonces un proceso patológico que se manifiesta inicialmente a través de unos síntomas determinados. Y que de no ser atendidos a tiempo, degeneran en unas lesiones. El citado proceso se ha sintetizado en la gráfica de la figura 3.
PROCESO PATOLÓGICO
ORIGEN------EVOLUCION------SINTOMAS------------LESIONES
Fig. 3
Detectados los síntomas o aparecidas las lesiones, el patólogo realiza una inspección a fin de identificar el síndrome, independizar los síntomas de las lesiones y determinar su amplitud.
Recaba después la información previa necesaria (planos, detalles constructivos, usos, reformas, datos meteorológicos, etc.) al tiempo que amplía el conocimiento de los síntomas en cuanto a aparición, situación morfología, extensión, etc.
A través de un proceso mental llega el prediagnóstico por el que, a la vista del análisis de la información anterior, establece unas hipótesis que comprueba con la ayuda de ensayos.
Emite entonces el diagnóstico en el que define el origen o precedencia del agua, su evolución o recorrido, sus manifestaciones o síntomas y las lesiones.
5. La instrumentación en el diagnóstico
No es fácil diagnosticar el origen del agua, ya que como consecuencia de un proceso suelen generarse otros que enmascaran al principal. De aquí la conveniencia de aplicar los instrumentos que a tal efecto nos ofrece el mercado.
Para realizar los ensayos, que en fase de prediagnóstico comprueban las hipótesis planteadas en el análisis, en el caso particular de las condensaciones se aplica el termohigrométro, el comprobador y el termohigrógrafo.
5.1. El termohigrométro
Fotografía 5
Es el instrumento encargado de comprobar si en puntos de un local, y en un momento determinado, se están produciendo condensaciones. Fotografía 5.
Consta de la unidad central complementada con la sonda, el termómetro de superficies y el alargador para tomas en puntos de difícil acceso.
Se utiliza de la forma siguiente:
Se conecta la sonda a la toma lateral del instrumento.
Se agita varias veces en el aire y a los pocos segundos se pulsan los botones rojo y azul, obteniéndose respectivamente la temperatura T y la humedad relativa Hr del recinto.
En función de ellas, la regla de cálculo situada en la cara posterior del instrumento proporciona la temperatura de rocío Tr.
Conectando después el termómetro, se aplica contra las superficies en las que se sospecha puedan aparecer condensaciones. En aquéllos puntos, en los que al apretar el botón rojo se obtengan temperaturas t, inferiores a la de rocío ( t < Tr), se están produciendo condensaciones en ese momento.
Conviene realizar las mediciones cuando la producción de vapor es máxima y la temperatura exterior es mínima, es decir, durante la madrugada.
5.2. El comprobador de condensaciones
Para evitar el ensayo anterior a horas tan intempestivas, este instrumento se encarga de comprobar si en un punto del local y durante un tiempo determinado se han producido condensaciones. Por consiguiente, complementa la labor del termohigrómetro evitando la necesidad de estar presente las venticuatro horas del día.
Su utilización es muy simple:
Fotografía 6
Con la ayuda de una cinta adhesiva o cuatro chinchetas se dispone sobre la superficie a comprobar. Fotografía 6
Se pulsa el botón principal y se enciende el piloto verde.
Se deja en funcionamiento el tiempo deseado, y si al cabo de él se enciende la luz roja se confirma la aparición de condensaciones. En caso contrario continuará encendido el piloto verde.
Para reutilizar el comprobador, se retira y se deja secar. A continuación se pulsa el botón situado bajo la tapa de la pila, después el principal y se comprueba si de nuevo se enciende la luz verde.
Como es lógico el comprobador debe situarse en los puntos dónde el termómetro de superficie del termohigrómetro detectó la temperatura más baja.
5.3. El termohigrografo
Es un aparato que permite conocer la variación de la temperatura y de la humedad relativa a lo largo de un periodo de tiempo definido (1, 7, 31 ó 62 días), al quedar registradas en una hoja dispuesta para tal fin. Fotografía 7..
Se utiliza como información previa al diagnóstico. Para ello es conveniente disponer de dos "termos", uno de los cuáles se coloca en el interior y otro en el exterior, a resguardo de la lluvia y del sol directo.
Fotografia 7
Fotografía 8
Para facilitar la interpretación de las curvas obtenidas, (la superior corresponde a las variaciones de temperatura y la inferior a la de humedades. (Figura 8), es conveniente dibujar sus valores sobre ábaco psicrométrico. De esta forma puede seguirse la evolución de la temperatura y de la presión, tanto en el interior como el exterior y llegar a conclusiones sobre la posibilidad o no de condensaciones, así como de su corrección.
Tratamientos
Del ábaco psicrométrico de la figura 2 se deduce que para eliminar las condensaciones se ha de evitar el que se alcancen los puntos B y C. Es decir se ha de calefactar ó aislar en el primer caso y de ventilar en el segundo.
La calefacción proporciona una temperatura más elevada en los paramentos, al tiempo que facilita la ventilación disminuyendo así la probabilidad de que aparezcan condensaciones. Interesa que la temperatura sea uniforme y continua. Si se calientan únicamente las dependencias en uso y de forma intermitente se favorece la condensaciòn en las más frías o en la que generan más vapor.
Más importante y más económico que calefactar es aislar. Una aislamiento correctamente dimensionado mantiene la temperatura de los paramentos próxima a la del aire evitándose los puentes térmicos.
La ventilación o renovación del aire que entra del exterior y sale por el shunt evita también las condensaciones. Sin embargo debe complementarse en la calefacción y en el aislamiento, ya que si la temperatura inferior es baja se necesita mucho caudal de aire que además es molesto, enfría aún más el ambiente.
Por razones obvias de cálculo de la temperatura correcta el aislamiento térmico o del número de renovaciones (hora de aire,) queda fuera de los objetivos de la presente comunicación.